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sino
que prefiero agradecer a Dios el estupendo don de la vida.
a
Navidad nos ha ofrecido la ocasión de celebrar a todos aquellos que,
comenzando por nuestros padres, han luchado y todavía se esfuerzan para
que la vida continúe floreciendo y desarrollándose.
Ante
tanto mal, Dios continúa sonriéndonos cada vez que una mano se abre al
bien, y una voz defiende al débil, como es el niño.
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