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Duelo
- Su
intensidad
La
intensidad del sufrimientos en los duelos, obviamente, es mucho mayor por
la muerte de seres queridos que por pérdidas de bienes apreciados.
En
efecto, la intensidad de los sentimientos se produce por:
-
lo
definitivo de la pérdida o de la muerte
-
la
ansiedad de la separación
-
el
vacío o desconcierto de la ausencia
-
la
causa y circunstancias que lo ocasionaron (acción o muerte impuesta,
indigna, dehumanizada, con abandono, con negligencia, con
violencia...)
-
la
hondura de la relación existente
-
el
rol desempeñado por el difunto o ausente
-
la
fuerza del "apego": dependencia o independencia que se ha
generado
-
la
actitud asumida: pasiva o activa
-
la
consideración sobre la realización, satisfacción y cumplimiento de
la vida del fallecido.
-
Los
asuntos sin resolver entre dolientes y difuntos.
-
la
canalización y reinversión afectivas desplegadas.
-
la
utilización de los recursos humanos y religiosos de que dispone cada
persona: caracter, salud mental, autoestima, capacidad adaptativa,
experiencia de otros duelos, acción vincular y familiar, capacidad de
expresar el duelo, vivencia espiritual. Sufrimos como somos, pensamos,
creemos y esperamos, es decir según nuestra propia personalidad (1).
Muchos
autores mencionan la intensidad según este tipo de vínculos o
situaciones:
1.
Muerte del hijo
2.
Muerte del cónyuge
3.
Separación o divorcio del cónyuge
4.
Encarcelamiento o pérdida de la libertad
5.
Muerte del familiar cercano
6.
Accidente o enfermedad
7.
Crisis familiar grave
8.
Expulsión del trabajo
9.
Pérdida económica importante
10.
Jubilación
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